Las raíces de la palabra

A principios de los años ochenta, se publicó un estudio realizado por Dorothy Cheney y Robert Seyfarth, en el que se proporcionaban pruebas empíricas sobre cómo los monos vervet usan diferentes llamadas acústicas de alarma para avisarse unos a otros de la presencia cercana de depredadores, dependiendo de si estos vienen por aire, tierra o a través de los árboles.

Somos Primates: Las raíces de la palabra

Una pareja de monos vervet, especie que utiliza  (imagen: usuario de Flickr).

Cada una de ellas provoca el despliegue de comportamientos completamente distintos. Cuando se trata de un águila, el sonido es muy similar a un tosido humano y provoca que los miembros del grupo miren al cielo y se escondan en un arbusto, donde es seguro permanecer. Cuando se trata de una serpiente, el sonido recuerda a un soplido y entonces la estrategia es mirar al suelo y andar a dos patas. Si el que acecha es un leopardo, emiten un ladrido muy agudo y entonces todos suben a los árboles donde pueden protegerse.

Además, en los lugares en los que cohabitan varias especies de primates, aprenden unas de otras a reaccionar ante estas señales de alarma como si fueran propias. Por si fuera poco, los monos diana también tienen otros sonidos para informar de la presencia de humanos o de chimpancés, y en estos casos lo más eficaz es quedarse quieto y no hacer ruidos.

Debido a que emitir sonidos es peligroso para el emisor porque delata su presencia, cuando no hay compañeros a quienes avisar, estas llamadas no las realizan. A este fenómeno se le llama “efecto audiencia” y pone de manifiesto que existe un grado de control y flexibilidad en su producción.

Reacción de alarma de unos monos vervet ante un vídeo en el que aparece un leopardo.

Estos y otros hallazgos implicaron en su momento el descubrimiento de que algunos animales también hacen referencia a objetos del mundo externo mediante símbolos, y que además dependen del contexto en el que suceden. Los sonidos que emitían pasaron de ser interpretados como actos involuntarios e inconscientes a ser vistos como algo similar a palabras. Esta capacidad ha sido encontrada igualmente en grandes simios y delfines, a los que se les puede enseñar un tipo de comunicación en el que los individuos son capaces de usar un gran número de símbolos asociados a diferentes objetos y además entienden que un cambio en el orden de las palabras, implica un cambio en el significado final. Actualmente, la importancia de la vocalización en primates para el estudio de la evolución humana es fundamental, ya que es probable que el lenguaje humano, en las primeras etapas de desarrollo, fuera muy similar.

Pero los primates no humanos también se comunican mediante una gran cantidad de gestos y aunque los que realizan algunas especies parecen ser innatos, en el caso de los grandes simios, éstos son aprendidos individualmente en interacción con otros miembros y se van moldeando a lo largo de los años. Un chimpancé no aprende la totalidad de los existentes hasta la edad de doce años aproximadamente. Otras pruebas de esta flexibilidad son el hecho de que se use un mismo gesto con distintos fines según el contexto, la combinación de varios de ellos, la existencia de variedad en la expresión individual, la facilidad con la que inventan y aprenden de los humanos, etc. Por ejemplo, los chimpancés suelen iniciar los episodios de juego con un empujón, que también es usado en contexto de pelea o dominancia, con significado y objetivos completamente diferentes.

Charles Darwin pensaba que la comunicación humana tenía un origen en la expresión de los sentimientos, debido a que los animales que él observaba asociaban algunos sonidos, con emociones concretas como son el dolor, el placer o la rabia. Darwin sostenía que el rugido de los leones y el ladrido de los perros, al mismo tiempo, expresan la rabia que sienten y sirven para infundir terror a sus enemigos. Jane Goodall, también mantuvo en sus publicaciones la idea de que las llamadas de los chimpancés están dictadas en gran parte por las emociones. Según Cheney y Seyfarth, el problema de esta interpretación de la comunicación en los animales, es que la califica de involuntaria e inconsciente y la sitúa fuera del control del individuo, algo que ahora sabemos que no es así.

Robert Seyfarth describe cómo los avisos de los monos vervet pueden ser precursores de la lengua humana.

Existen dos hipótesis principales sobre el origen del leguaje humano. Por un lado están los autores que coinciden en señalar un origen gestual y mímico, y por otro los que apuestan por la continuidad entre los ruidos que emitimos y el lenguaje verbal.

Según el psicólogo Michael Tomasello, para poder entender cómo se comunican los humanos unos con otros y el porqué de la aparición del lenguaje verbal en la evolución de nuestra especie, primero debemos entender cómo nos transmitimos información mediante gestos naturales, como sucede cuando señalamos con el dedo un lugar, hacemos pantomimas para atraer la atención de alguien o queremos dirigir la atención de otros hacia un objetivo concreto mediante la mirada. Estas formas de comunicación más complejas están ausentes o poco desarrolladas en el resto de animales, y curiosamente, algo que las define a todas ellas es que parecen estar adaptadas a situaciones de cooperación que probablemente fueron determinantes en la supervivencia de nuestra especie.

Tomasello también cree que la mímica es la mejor candidata para ser el precursor del lenguaje humano, ya que los grandes simios muestran patrones de comunicación más complejos en la comunicación no-vocal que en la producción de sonidos, cosa que no ocurre con el resto de los mamíferos, que poseen repertorios de comunicación más ricos en lo que a vocalizaciones se refiere.

11 pensamientos en “Las raíces de la palabra

  1. Hallar preferencias en la forma de utilizar estos sonidos (una ´palabra´en vez de otra, o un orden determinado) por los individuos (no por los grupos) no sería un indicio de personalidad?Saludos, muy bueno

  2. La personalidad es un concepto que que se está investigando en algunas especies de primates y, efectivamente, hace referencia a la variabilidad individual en varios factores. Para evaluarla, se está aplicando el test de las 5 dimensiones ( receptividad, prudencia, neuroticismo, conformismo y extroversión), ya usado con humanos durante décadas. Para cada dimensión se hace una serie de pruebas y se evalúa en una escala al sujeto. Aunque sin duda lo que tu comentas está afectado por alguna de estas dimensiones, no es un indicador de personalidad por sí mismo. Muchas gracias por participar del debate. Saludos. Pablo Herreros Ubalde.

  3. Pingback: Las raíces de la palabra

  4. Con respecto a los animales, estamos sordos y ciegos. Necesitamos estudiar y publicar a bombo y platillo cosas que con un poco de observación y usando la lógica no dejan de resultar obvias, aunque solo fuesen por motivos de supervivencia.

  5. Buen artículo, aunque hablando de comunicación pienso que más que la mímica, para mí es más importante el lenguaje de símbolos que utilizan los minusvalidos, para poder comunicarse entre ellos.
    Yo vivo rodeada de animales, y he notado un gran avance de comunicación con los perros, y mas cuando hay camada, yo he aprendido a observar, cuando quieren algo, por ejemplo agua, se quedan mirandome y le digo ¿que es lo que quieres agua?, y se va derecho al cuenco, moviendo el rabo, y está vacío, es una forma de comunicación, que al igual cuando tienen miedo, o hambre, o quieren jugar, o simplemente cariño.
    Con respecto a la avispas, me pasó algo muy curioso, me picaron, y me enfadé, en mi jardín habían muchas, y rompí muchos panales, hice limpieza, al mismo tiempo pensaba, si no me respetais, yo tampoco lo haré, desde entonces, no nos pican, a no ser que toques el panal, je je e, y ya cuando me pican no me hace efecto.
    Con respecto a los pajaros, cada vez se acercan más, hasta una vez hicieron un juego los pajaros con los perros, verlo era muy entretenido y gracioso, tambien se han acostumbrado a nuestra presencia, pienso que los animales, se comunican todos, y saben distinguir a sus depredadores y a los que no lo son, porque no hay que dejar de pensar, que los cazadores matan pajaros, pero ellos saben que nosotros no.

  6. Dandole vueltas, el uso del lenguaje oral permite la comunicacion cuando no se está visible (cuando la mimica no alcanza) . Pero en nosotros tiene una segunda función, mentir. El lenguaje corporal generalmente es sincero aunque no queramos. No se si somos los unicos primates que engañan, o es un ´descubrimiento´ posterior a la palabra. Saludos

  7. Janet, en cuanto a si lo animales fingen o no, puedo decirte que, con “el lenguaje”, es decir, con los “sonidos” que emiten muchos de ellos pueden hacerlo en especial en casos de supervivencia. Y, en cuanto a la comunicación no-verbal “fingida” de los animales, puedo decirte que cuanto más desarrollada es su inteligencia, más “fingen”. Fingir es una herramienta de supervivencia en las sociedades más avanzadas, incluidas las de los primates, por ejemplo. Son estrategias sociales que se desarrollan a la par que la inteligencia. Los primates juegan con la comunicación no-verbal desde que son bien pequeñitos. Los seres humanos usamos esta herramienta antes de desarrollar el habla, generalmente para evitar ser “regañados” por nuestros progenitores y desde esos momentos perfeccionamos éste mecanismo durante el resto de nuestras vidas. Es un mecanismo de defensa y protección físico-emocional estrechamente relacionada a la sociabilidad. De igual forma ocurre en los animales.Los más expresivos son además, los que más pueden utilizar la comunicación no-verbal con mayor eficacia.

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