Aprender de la experiencia

Gestionarse a uno mismo de manera efectiva teniendo en cuenta el espacio que ocupa, los objetos que lo rodean y los individuos con quien convive, es fundamental para la supervivencia de cualquier organismo. Además, ser capaz de almacenar toda esa información en el sistema nervioso central y de recuperarla cuando es necesario, es de vital importancia para que un animal pueda aprender de sus experiencias del pasado. A nivel cognitivo, una de las capacidades necesarias para poder procesar toda esta información es la memoria.

El arrendajo azul esconde alimento para disponer de reservas en invierno y recuerda que hay ciertos alimentos, como los gusanos, que se degradan con más rapidez que otros, como los cacahuetes (imagen: perfil del Cornell Lab of Ornitology en Flickr).

El psicólogo Robert Yerkes pudo comprobar que los chimpancés recuerdan con facilidad a otros individuos que han sido significativos en sus vidas, como por ejemplo cuidadores o personas que los han atendido en una enfermedad. Wolfgang Kholer y Jane Goodall cuentan varias anécdotas en las que por alguna razón un chimpancé regresó a su grupo de origen y este fue recibido con abrazos y gran entusiasmo por el grupo. También recuerdan muy bien quién les ha tratado mal o quién les ha hecho daño en el pasado.

La memoria también permite a los animales crear un mapa mental de los lugares que son importantes para su alimentación y reproducción. En un experimento llevado a cabo por Emil Menzel, se les enseñaba a un grupo de chimpancés 18 piezas de comida que posteriormente eran escondidas ante sus ojos. Los resultados fueron espectaculares, ya que los chimpancés eran capaces de recordar la localización de la totalidad de ellas.

Otro método utilizado para investigar la memoria y la percepción en animales es la “prueba de recuerdo serial”. En este test se le presenta al sujeto una lista con diferentes objetos. A continuación, se le pide que digan si uno de ellos estaba incluido en la lista anterior. Se ha probado que monos, palomas y humanos pasan esta prueba con facilidad.

Pero los chimpancés no sólo recuerdan datos de su entorno, sino que retienen la información por largos periodos de tiempo. A uno de los chimpancés de los experimentos de Kohler, le permitieron ver cómo se enterraban varias piezas de fruta en la arena. Cuarenta y ocho horas después le dejaron salir de la jaula y corrió directamente hacia el escondite de todas ellas.

Para los psicólogos, uno de los tipos de memoria propuestos como esencialmente humana es la memoria episódica, que consiste en la capacidad de recordar acontecimientos personales de nuestro pasado para extraer información relevante para el futuro. Se trata de la recolección consciente de experiencias previas, eventos, situaciones, etc.

Nicola Clayton ha diseñado unos experimentos muy ingeniosos que muestran que en el comportamiento de los arrendajos azules existen indicios de memoria episódica, ya que toman decisiones sobre qué esconder, teniendo en cuenta lo perecedero que es el alimento. Estos pájaros suelen repartir comida en multitud de escondites para el invierno cuando viven en libertad. En una serie de entrenamientos previos en condiciones de laboratorio, aprendieron que los gusanos se degradan con el tiempo y se vuelven incomibles. Lo asombroso es que cuando posteriormente se les provee de gusanos y cacahuetes, su preferencia suelen ser los primeros, a no ser que haya pasado un tiempo y, entonces, teniendo en cuenta su experiencia previa, cambian de elección y van directos a por los frutos secos. Según Clayton, es la primera vez que observamos a otro animal que no sea humano recordar el contexto social de un evento y ajustar su comportamiento a esa posibilidad futura.

La investigadora Nicola Clayton habla en este vídeo sobre la memoria de los arrendajos azules.

En otro experimento, se observó el comportamiento de estos mismos pájaros cuando ocultan comida que es susceptible de ser robada por otros pájaros que están observando. Esta vez, podían escoger bien un tipo de comida que hace mucho ruido al extraerla de los comederos o bien otra más silenciosa de manipular. Los arrendajos que habían sido víctima de robos o que estaban en presencia de compañeros fueron mucho más cautos a la hora de hacer los escondites que cuando estaban solos y escogían la silenciosa. Es decir, usaron de nuevo esta información del pasado en sus acciones futuras.

Aunque hay gran controversia sobre las conclusiones de estos experimentos, al menos existen indicios que animan a seguir buscando esta capacidad en otros animales, ya que la memoria episódica es de tal importancia que permite “viajar atrás en el tiempo” hacia acontecimientos personales y emular mentalmente de nuevo lo que ha pasado hace minutos e incluso años, lo cual facilita aprender de la experiencia, aún en los casos en los que ha pasado mucho tiempo después del suceso.

Más información en este blog: “La memoria sorprendente del chimpancé”.

8 pensamientos en “Aprender de la experiencia

  1. ¡Qué grande es la naturaleza!

    Enhorabuena por la entrada, Pablo, es muy interesante. Precisamente estoy últimamente leyendo cosas sobre la memoria, tratando de encontrar el por qué de algo que me pasa: me cuesta más retener información que ya retuve hace tiempo pero que por no usarla olvidé, que retener información totalmente nueva.

    Creo que tiene mucho que ver con la motivación: las cosas nuevas motivan mucho y las ya conocidas, como te suenan, motivan menos.

    Pero claro, eso es lo que se me ocurre… Todavía no he encontrado una respuesta científica para eso y es lo que estoy intentando ahora.

    Vamos, que creo que tus chimpancés tienen más memoria que yo, jajaja.

    Un saludo.

  2. Entonces es un alivo, pasadas malas experiencias, es instintivo cierto grado de ansiedad ante una situación similar. Estamos lidiando de continuo con esa memoria episódica, un mecanismo que llevamos incorporado, aunque eso de ´emular el pasado´ a veces estorba bastante. Estaría bien poder formatearla. Qué bueno Pablo. Abrazos

  3. !Apasionante! desde mi mas tierna infancia (dice mi madre) cada vez que me cruzaba con un animal, perro, gato, pajaros, conejillos etc me tiraba del carrito de bebe para abrazarlos y estar con ellos! osea que no tendria ni cuatro años, este vinculo tan necesario en mi (el convivir en la medida de mis posibilidades)rodeada de animales, en mi ha sido la tónica de mi existencia, en mis observaciones personales a traves de las mascotas que he tenido la suerte de que compartan mi hogar y familia, he aprendido muchisimos valores que el hombre en si no logra “salvaguardar” mas alla de la pre-adolescencia,que son los valores intrinsecos de los animales, honestos e inalterables en sus sentimientos hacia su dueño,compañero y/o cuidador por mucho que una/o este pasando una mala temporada y no estemos en muchas ocasiones a la altura del sentimiento armonico y calor que los animales nos entregan de manera incondicional. aprenden por rutina como los humanos solo que en el caso de ellos lo aprendido no se les olvida, a los hombres si. sin duda , para mi, el hombre deberia aprender mas empatia,etica, incondicionalidad y sociabilidad de los animales y ponerla en practica como la naturalidad de un perrito abandonado al que tu atiendes en un mal momento suyo y el te lo agraderera el resto de su vida con su fidelidad amiga. Mas que la de otros semejantes a tu especie.

  4. Interesante información. Hacía tiempo que no miraba por este sector del conocimiento. Pienso que estos comportamientos de los animales nos recuerdan lo maravillosa y compleja que es la vida y, en mi caso, me da esperanza de que las personas seamos mucho mejores trabajando para nuestro futuro personal y el de la sociedad.

  5. Hola Pablo,
    en mi hogar se da una situación que no sé si viene al caso mencionarla por lo que pido disculpas por adelantado. Los pájaros están aprovechando que a nuestro perro le servimos alimento concentrado y ellos también participan de la dieta robando las bolitas de concentrado. Aquí en San Salvador hemos depredado prácticamente toda la ciudad por lo que los animales ya no tienen opciones. Los pájaros que más están comiendo concentrado para perros son los zanates y zenzontles. Saludos.

  6. Yo en primavera, tengo pajarillos en mi balcón, les pongo pan con agua y se lo comen, le pongo magdalenas y ni las pican, solo miran pero no comen, lo limpio todo les pongo el agua y migas de pan y no dejan nada, desconozco el por que de ese comportamiento. Un saludo Chabela.

  7. Ante todo señalar que me ha encantado esta entrada, aunque debo ser un poco crítico con ella. Vaya por delante que no he leído los experimentos, ni conozco los diseños experimentales de Nicola Clayton, pero no creo que se pueda afirmar que los arrendajos posean memoria episódica. Creo que, simplemente, la explicación más simple sea la del condicionamiento clásico. Me explico mejor, para que un animal pueda poseer memoria episódica, debe ser autoconsciente. Es decir, comprender que es un objeto distinto del entorno y capaz de reconocerse en él, y poder representarse a sí mismo y al entorno en distintos momentos temporales. La autoconsciencia es importante para la memoria episódica, pues la representación mental de uno mismo (animal o humano) se representará en conjunción con el ambiente físico y social pasado. Esto es lo que sucedía a los chimpancés de los estudios de Kholer y Goodall, cuando regresaban al grupo y se los recibía con abrazos.
    En el caso de los arrendajos azules, me da la sensación es que un simple proceso de condicionamiento les hace decidirse por comer primero la comida perecedera, pues en el pasado no la pudieron consumir después de haberla escondido, pero no podemos asumir que esto sean rudimentos de memoria episódica. Y, también, por el mismo proceso se explicaría que, aquéllos que eran víctimas de robos, fuesen más cautos a la hora de esconder el alimento.
    Asumir que, por ejemplo, los perros de Pavlov fuesen autoconscientes cuando escuchaban la campana y salivaban, o que empleasen los rudimentos de la memoria episódica, me parece algo aventurado.
    De todos modos, mil gracias por la información y la promoción del debate científico…

  8. Estimado Antonio, precisamente a lo que tú comentas me refiero con la gran controversia que cito al final del artículo. De todas maneras, en una prueba control, en vez de escoger, lo que tenían que hacer era recuperar de los escondites gusanos y cacahuetes. El tiempo en el que los gusanos empiezan a ser no comestibles era de más de cien horas, lo que aún siendo posible, complica un poco la explicación por medio del condicionamiento. Gracias por tu aportación y por compartir tus conocimientos.

    Pablo Herreros Ubalde

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