Manos libres

Un grupo de monos babuinos se alimenta en una zona de marisma gracias a la adopción de una postura bípeda muy similar a la humana. Aunque poco probable, algunos autores creen que esta pudo ser una de las razones de nuestra particular manera de andar a dos patas.

Sea cual sea la hipótesis correcta, el estudio del uso de posturas bípedas que podemos observar en varias especies de primates en algunas circunstancias, es esencial para la comprensión de los cambios en los patrones de locomoción sobre dos patas que experimentaron los primeros homínidos.

Secuencia de uno de los episodios de la serie Planet Earth, producida por la BBC.

5 pensamientos en “Manos libres

  1. Precioso documental Planeta Tierra. Voy a verlo esta aburrida tarde de Reyes desde mi sofá. Visionado obligatorio para todos los seres humanos. Baraka tb debería ser de obligado cumplimiento. Gracias a Somos Primates recordamos esta joya de la vida en nuestro planeta.

  2. A mi me gustaría que este tema diese pie a una reflexión algo más avanzada. Creo que es algo de lo que también se habla en “Planet Earth”, pero me da la impresión de que aún no se ha asociado debidamente con la psicología cognitiva, por lo que me parece un tema apropiado para ser tratado aquí o en cualquier otro de los blogs afiliados.

    El hecho de que los antiguos primates con los que compartimos orígenes biológicos tuviesen las manos libres hizo que surgiese en en ellos una reacción instintiva un tanto peculiar. Hasta aquel momento nuestro comportamiento era puramente instintivo, en el sentido de que sólo reaccionábamos ante estímulos presentes. De la misma forma, por ejemplo, que el comportamiento de un gato frente a un ratón o frente a un perro.

    Pero además, un componente que había quedado impregnado en nuestra herencia genética era la respuesta que provocaba en nosotros la rama de un árbol. Hasta entonces los árboles nos habían proporcionado seguridad frente a los depredadores y una forma de alcanzar la comida, por lo que la respuesta instintiva frente a las ramas de los árboles era tan fuerte como otros instintos ligados al hambre o al miedo. En un nuevo entorno natural en el que no había árboles, a veces encontrábamos ramas, las mismas que provocaban nuestros instintos de supervivencia más básicos. Así que nos agarrábamos a ellas. Me gustaría que cualquiera que este leyendo esto practique un experimento muy sencillo. Si tiene la oportunidad, vaya usted sólo a dar un paseo por el monte y compruebe como el miedo le lleva a coger instintivamente algún palo, si es que lo encuentra.

    Caminando por su nuevo entorno y agarrado con fuerza a su rama, aquel mono tenía hambre y miedo. El hambre le llevaba a cazar presas y el miedo a defenderse de los depredadores. Si casualmente estaba agarrado a su rama esta podría causar la muerte del oponente con mayor facilidad. Así que nos vimos inmersos en un gran dilema, una respuesta instintiva que necesitaba dos estímulos. Aquellos individuos capaces de ligar ambos estímulos con mayor facilidad tendrían mayor probabilidad de sobrevivir, por lo que la selección natural forjaría individuos capaces de asociar ambos estímulos.

    Pero, ¿qué es lo que supone ligar ambos estímulos? Si la rama del árbol no está presente, trataría de provocar una reacción que los acabase asociando. Por la misma razón, si la presa o el depredador no estaba presente trataría de buscar el segundo componente del estímulo. Es sabido que el aprendizaje metódico es común a muchos primates y anterior a todo esto. Si ligamos el aprendizaje metódico con este nuevo comportamiento nos encontraríamos con individuos capaces de forjar herramientas, pero no meramente acumulando los conocimientos de sus predecesores de una forma metódica, no. Lo hacían buscando otro estímulo que no estaba presente, por lo que la creación necesaria de un segundo estímulo abstracto daría lugar a una nueva característica del ser humano. Quizá la más importante, por no estar presente en ninguna otra especie.

    Otra consecuencia importante de la capacidad de abstracción es su relación con la capacidad lingüística. He oído y leído en muchas ocasiones que la característica que marcó la distinción de la especie humana del resto de las especies fue su avanzada capacidad lingüística. En algún momento del proceso evolutivo proporcionó una gran ventaja a nuestra especie, pero no por ella misma, sino por su relación con la capacidad de abstracción, es decir, de transmitir estímulos no presentes frente a los cuales se podía reaccionar instintivamente. En el fondo esto es lo que hacemos cuando hablamos, leemos, escribimos, vemos la tele, etc.

    Me gustaría incitar al lector a que reflexionase sobre un tema quizá tabú. ¿cómo se masturba un primate?

  3. Los primates, tendemos mucho a usar las manos que no dejan de ser herramientas que fabrican herramientas. Seguramente este habito, fue muy útil al cambiar las selvas por espacios mas secos con nuevas necesidades y posibilidades. Por lo tanto cuanto mas se usan las manos para otros menesteres menos se usan para andar.

  4. Pingback: Manos libres « el Filo del blog

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