Jerarquía en la selva

Una de las cuestiones más interesantes en la evolución es si somos por naturaleza jerárquicos o igualitarios. El director del Departamento de Primatología del Instituto Max Planck, en Leipzig, Christophe Boesch, cree que aunque pensamos que la democracia nació en Atenas en su forma más primitiva y, en su versión más actual, hace doscientos años en América, esta particular manera de entender la organización social surgió hace mucho más tiempo, probablemente en las profundidades de la selva.

La joven chimpancé Zoe, de Los Angeles Zoo, reposa triste tras ser testigo de una riña entre machos por la dominancia del grupo (imagen: usuario de Flickr).

Por ejemplo, a pesar de que la jerarquía de los chimpancés es de tipo lineal, en el día a día, la puesta en práctica y las dinámicas sociales del reparto del poder son mucho más complejas. Cuando un líder es expulsado de su puesto normalmente se debe a una alianza entre varios miembros de la que saldrá el nuevo líder, dando inicio a un nuevo proceso de formación de coaliciones. Es decir, el comportamiento despótico de los chimpancés tiene unos límites que vienen impuestos por distintos contrapoderes del grupo.

En otros casos, también es posible que las hembras de primates no humanos neutralicen el poder y el control del macho dominante mediante la unión de sus fuerzas. Esto es  algo que no suele ocurrir en sociedades humanas como la nuestra, en la que las hembras, al tener que emigrar del grupo de sus padres, pierde la posibilidad de crear alianzas con otras hembras emparentadas.

Pero para Boesch, los humanos eran igualitarios miles de generaciones antes de que las sociedades con jerarquías estrictas aparecieran. Su hipótesis es que la igualdad no nace de la mera ausencia de jerarquía, sino que se basa en un tipo especial de la misma, fundamentada sobre tendencias antijerárquicas que los grandes simios poseemos. El mecanismo consiste en que el poder se iguala a través del equilibrio de muchas partes que hacen imposible que ninguno monopolice una cuota de poder excesiva como para provocar la inestabilidad del grupo.

Aunque es cierto que muchos lectores pensarán en alguna de las varias decenas de dictaduras que existen en la actualidad repartidas por todo el planeta, algunos historiadores creen que solo representa la dinámica de los últimos 10.000-12.000 años. Ello lo creen porque antes de esas fechas, de acuerdo a las ideas de varios científicos, los seres humanos éramos igualitarios.

Según el politólogo de la Universidad de Emory, Bruce Knauft, “los humanos vivíamos en sociedades de iguales, con una concentración del poder mínima y sin clases sociales. Todos participaban en las decisiones del grupo y fuera de la familia, no había nadie dominante”. Por tanto, la organización política frecuente en el paleolítico superior era ya de tipo igualitario por entonces.

En el siglo XIX, el antropólogo británico, Lewis Morgan, estudió varias sociedades tradicionales con estructuras igualitarias y encontró varios elementos en común. Los resultados, aunque hay que interpretarlos con todas las cautelas -ya que estas comunidades no se tratan de fósiles vivos del pasado- sí pueden darnos pistas para pensar cómo se repartía el poder hace cientos de miles de años. El caso es que estos grupos locales no tenían líderes autoritarios y los individuos gozaban de una gran libertad individual. Los jefes eran débiles y se limitaban a favorecer los procesos de consenso y de toma de decisiones.

Clip de BBC Chimpanzee Diary sobre la popularidad de Frodo, el macho alfa de una manada de chimpancés.

Para Boesch, además de la tendencia a usar el poder para intimidar o forzar a alguien a hacer algo, existe una tendencia innata a generar contrapoderes para influir a otros grupos o subgrupos que no están dominados por los machos alfa, con lo que se cuestiona de esta manera su autoridad en todo momento. Este papel vendría a ser algo así como la oposición actual en un sistema parlamentario. En esta situación, el grupo entero obtiene una cuota de poder y lo puede usar para reducir el de otros individuos, algo que ocurre en muchas sociedades de primates constantemente.

Aunque poseemos pocas investigaciones y pruebas al respecto, sí es cierto que entre varias especies de primates, especialmente los grandes simios, existe una fuerte lucha entre los impulsos a la formación de duras jerarquías y un liderazgo autoritario por una lado, y las fuerzas que nos impulsan a la igualdad y la democracia por el otro. En estos casos, la existencia de cierto sentido de la justicia y la formación de expectativas y regularidades sociales, resultan fundamentales para el correcto funcionamiento de la vida en sociedad, ya que impide que algunos sujetos rompan la armonía del colectivo con órdenes despóticas que a largo plazo perjudican al grupo.

Por esta razón, y según Boesch, las conductas políticas básicas tienden a estar fijadas genéticamente y datan de la era paleolítica, además de haber condicionado la propia naturaleza y evolución humana, con poderosas fuerzas anti-jerárquicas, incluso desde antes de la salida de la selva. El argumento se construye sobre la idea de que “las sociedades humanas igualitarias son un tipo especial de jerarquías, en las que el grupo permite la existencia de individuos dominantes alfa, pero bajo la atenta mirada colectiva”. Las sociedades igualitarias no son por tanto aquellas en las que hay una ausencia de poder, sino aquellas en las que existen poderosas fuerzas antijerárquicas. A modo de conclusión, nos recomienda que la manera de mantener la democracia viva es “cortar las fuentes de poder o darle la vuelta al circuito tradicional por donde fluye”.

11 pensamientos en “Jerarquía en la selva

  1. Enhorabuena Pablo, el mundo animal no deja de sorprendernos; pero “cómo poder darle la vuelta al circuito tradicional,del Sistema, por donde fluye” ?? Saludos,

  2. Formando alianzas y contrapoderes continuamente, allá donde intervengamos. Participando en asociaciones, grupos, fundaciones, etc. Denunciando abusos, promoviendo coaliciones de todo tipo. De esta manera podemos cambiar el circuito tradicional por el que circula el poder. Saludos. Pablo.

  3. Enhorabuena por el post! Me quedo dando vueltas en un par de cosas…Me llamó la atención lo de las alianzas entre hembras. No es en nosotros una necesidad de liberarse de la influencia materna que muchas veces impide la maduración y expresión de la personalidad de la mujer más joven, lo que lleva a emigrar ? Distanciarse de la familia de origen aparece como un paso importante en la transición a la vida adulta.
    También me llama la atención leer que tenemos ´fuerzas anti-jerárquicas´, cuando lo que se ve a diario en la calle es el reclamo de líderes o, por el contrario, la ambición de convertirse en uno. ¿Estas fuerzas se doblegan ante un peligro, es el miedo el antídoto a estos impulsos anti-jerárquicos? En una sociedad donde estamos tan pendientes de los peligros venideros, educar personas seguras de sí mismas, y hacerles conscientes de sus recursos individuales parece entonces un buen comienzo. Saludos!

  4. Estimada Janet, lo que tú comentas es cierto, pero también lo es que muchos líderes son depuestos, como ha ocurrido en el magreb recientemente. Es un juego entre unas fuerzas que nos impulsan a dominar a otros, y, otras que nos impulsan a acabar con los déspotas o grupos de poder establecido; por complicado que sea conseguirlo. Ambas tendencias forman parte de la naturaleza humana. Saludos. Pablo.

  5. Gracias por tu respuesta, son los vaivenes necesarios para que en promedio haya evolución social…Como mucho pueden ser demorados, pero nunca evitados. El germen del cambio sólo espera las condiciones propicias, en el caso que mencionas, con el tiempo podremos dilucidar cuáles fueron. Al final, no es muy diferente a cualquier proceso natural.Saludos!

  6. Pingback: Somos Primates » Jerarquía en la selva | Maribel

  7. Buenos Días, me da la impresión que más que temor hay respeto entre ambos grupos (el de hombres y el de leones). Parece que los leones tienen asumido que los hombres vienen a recoger ´su parte´. Hay otros casos de alianzas entre hombres y animales a la hora de cazar, si este fuera el caso me maravilla la capacidad de interacción entre especies. Muy bueno. Enhorabuena como siempre y gracias!

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