Las sociedades SIN (1)

Para celebrar el segundo aniversario del blog Somos Primates y los 100 entradas publicadas, quería compartir con vosotros una reflexión y debate que hace ya varios años que dura entre algunos colegas próximos a mí. La hipótesis principal es que tendemos a observar y clasificar a todos los seres vivos, especialmente los humanos, por medio de lo que yo llamo «el radar de carencias». En otras palabras, nos fijamos de manera sistemática en lo que los demás no tienen o en aquello que funciona mal. Este modelo mental no solo afecta a diversas disciplinas académicas, sino que también incide en la percepción que tenemos de nosotros mismos y en la interpretación del comportamiento y personalidad de quien nos rodea.

Dos miembros de la etnia hadzas, en Tanzania, que viven como cazadores-recolectores o, según el punto de vista, SIN agricultura (imagen: Wikipedia / Flickr).

Disciplinas que estudian la cultura humana, como la antropología o la historia, no se han escapado de esta tendencia con la que todos solemos evaluar el pasado y el presente. ¿Recuerdas los conceptos de «sociedades sin escritura», «sociedades sin agricultura» o «sociedades sin estado» y muchos otros más? Todos están elaborados desde la mirada del déficit, de lo que no hay o no existe.

Estas clasificaciones tradicionales se han basado en aparentes carencias que las sociedades primitivas poseen. ¿Pero por qué no verlo desde el lado contrario? El antropólogo francés Pierre Clastres, cree que si una tribu tiene capacidad de satisfacer las necesidades de sus integrantes, de la misma manera que todo un Estado con su compleja burocracia, es que estamos ante sociedades igualmente evolucionadas. Por lo tanto, no hay razón para pensar que están en etapas inferiores de desarrollo a nuestra cultura occidental. Si algunas poblaciones humanas, incluso en la actualidad, no han creado complejas instituciones políticas y sociales como las nuestras, es porque no las necesitan, no porque no sean capaces de ello.

Pensar que la revolución agrícola del neolítico y la industrialización deben ser el deseo y destino de todo pueblo primitivo es olvidar algunas ideas derivadas de la Teoría de la Selección Natural, como por ejemplo que no existe un concepto de progreso y, por lo tanto, no hay porque pasar por una serie de fases de manera inevitable.

Podemos interpretar las transformaciones que realizamos los humanos como un medio de adaptación al entorno ante situaciones de cambio o crisis. Algunas de estas adaptaciones solo son lo suficientemente buenas como para mantenernos vivos hasta el siguiente periodo de crisis. Un magnífico ejemplo de la naturaleza adaptativa y no de progreso, de las innovaciones consideradas grandes hitos de la evolución, lo proporcionan algunas tribus que vivían de la caza y la recolección en Norteamérica, antes de la llegada de la Revolución Agrícola de mano de los colonizadores. Es cierto que la domesticación de plantas y animales supone una ventaja para abastecer a grandes poblaciones. El problema es que este proceso también permitió la creación de excedente y su consiguiente acumulación. En ese momento se crearon muchas desigualdades entre las personas, apareciendo así las clases sociales. Ante esta situación de pobreza, pueblos enteros decidieron volver a ser cazadores/recolectores. Lo mismo ocurrió en otras partes del planeta.

Con contadas excepciones, el mismo modelo mental ha sido aplicado en las últimas décadas en la investigación sobre cognición animal. Cuando evaluamos la inteligencia de los animales, el punto de partida siempre es lo que no tienen: sin cultura, sin herramientas, sin lenguaje. Los científicos llevan años perdidos en estas cuestiones sin llegar a un acuerdo. Es quizás por esta razón, por lo que la primatología y otras ciencias relacionadas con el comportamiento avanzan tan despacio. Y es que somos profesionales señalando lo que no tenemos, pero no somos capaces de imaginar aquello de lo somos capaces.

Los chimpancés obtienen mejores resultados que los humanos en ejercicios de memoria fotográfica.

En la Universidad de Kyoto, en algunos experimentos realizados con chimpancés, el resultado fue el contrario. En unas pruebas de memoria visual, en la que los sujetos debían memorizar varios números en orden que aparecían en una pantalla, los chimpancés obtuvieron puntuaciones mayores, demostrando así que son superiores en la capacidad de memoria visual que los humanos.

Leer la segunda parte de «Las sociedades SIN»

13 pensamientos en “Las sociedades SIN (1)

  1. La memoria visual tiene mucho que ver con la defensa de los depredadores y de eso los demás animales tienen mcho que enseñarnos a los humanos, los cuales prácticamente estamos protegidos de depredadores, al menos de forma inminente o fulminante como sufren los demás animales. Estoy convencida de que esto mismo con animales de granja o de un zoo, el mismo mono no sería tan ágil si no es que está motivado o estuviera masificado como pasa en las granjas y zoos en donde conseguir alimento es fácil y en dónde no hay peligros como en libertad de la selva.

  2. Aunque estoy de acuerdo con la esencia del artículo, esto es, con la pertinencia de evitar el enfoque “deficitario”, noto sin embargo cierto tufillo relativista. Por otra parte, la frase “sociedades igualmente evolucionadas” me parece desafortunada pues aunque admite la comparación le da al concepto de “evolución” una connotación de escala, contradictorio con la crítica al concepto lineal de progreso. La comparación entre sociedades no lleva a la igualación sino a la diferenciación. Otra cosa es que dado que las comparaciones se hacen en multiples dimensiones o parámetros pueda suceder (y sucede comunmente) que la Sociedad A sea superior a la B en unos parámetros e inferior o igual en otros. Lo mismo vale para la comparación entre especies. Lo que debe evitarse es la linealidad o unidimensionalidad en la comparación como si existiese una superioridad o inferioridad absoluta, lo cual carece de sentido.

  3. exacto. solo porque los humanos desarrollamos un lenguaje complejo no significa que seamos la especie mas desarrollada del planeta. los animales tambien son capaces de razonar, pero su modo de comunicacion no nos permite descubrir como.

  4. “NUESTRO CEREBRO NO BUSCA LA VERDAD, BUSCA SOBREVIVIR”.
    No soy ningún experto, pero “el radar de las carencias” no deja de ser un mecanismo de defensa más para justificarnos y reafirmarnos ante lo ajeno. En algún libro de interés leí que ‘nuestro cerebro no busca la verdad, busca sobrevivir’, dicho de otra manera: excusas para no pensar 😉

    INTELIGENCIA ES CUALQUIER EXPRESIÓN DE SUPERVIVENCIA. Sin ser un experto yo diría que la inteligencia es todo aquello que impregna el código genético universal para lo mismo, para sobrevivir. El código genético de cada individuo, el de cada sociedad, el de nuestro ecosistema, el de nuestro universo y en general, el de todo lo que nos rodea. Nosotros mismos somos títeres inteligentes de una inteligencia universal que nos utiliza a su antojo.
    Y suscribo hasta tal punto el contenido del artículo que no puedo evitar detectar en él algunas carencias o debilidades (con permiso de E.Punset ;). Que todo tenga una explicación no significa que todo sea así. Muchas sociedades no “progresan” (en el sentido de progreso que hemos acuñado en el mal llamado primer mundo) porque no pueden o no les dejamos, no porque no quieran. Darwin lo explicaría mejor. El conformismo no rige las leyes naturales, igual que tampoco lo rige la renuncia a nuestros propios principios. Concluyendo: no es que no seamos capaces de imaginar aquello de lo que somos capaces, es que no nos conviene !!

  5. Tengo dudas sobre si las sociedades industriales están más evolucionadas que las de otros pueblos cazadores recolectores. Tal vez nos equivoquemos al entender la “evolución” como un camino que lleva inevitablemente hasta donde nosotros estamos. Y tal vez nuestra “situación”, el medio que nos hemos creado para vivir, sea más desviación que evolución. Carezco de datos, pero me da que en esos pueblos cazadores recolectores, no existe el suicidio, no son necesarios los psicoterapeutas, ni existe la angustia vital tan habitual en nuestra sociedad. Una sociedad en la que tantos individuos sienten que la vida no vale la pena, y que en contra del instinto de supervivencia se quitan la vida, más que evolucionada parece enferma.

  6. Estimado Jorge, estoy totalmente de acuerdo en la idea de que la evolución no es un asunto de escalas, fases o progreso. Precisamente esta es una de las ideas que intento combatir en el escrito. Lo de “igualmente evolucionadas”, ya sea aplicado a sociedades o especies, es una comparación absurda que menciono, no como idea propia, sino como eco de un modelo mental que detecto allá donde voy. Gracias y saludos. Pablo.

  7. Me gustaría apuntar una reflexión, que creo que humildemente, puede abarcar lo mencionado en el artículo, y corríjanme si me equivoco.

    ¿no puede ser un gran lastre en nuestro aprendizaje, la necesidad de discriminar y catalogar las cosas según sus diferencias? ¿seria más preciso, justo o acertado catalogar en base a similitudes?

    Asumo que puede resultar útil utilizar las diferencias, por ejemplo, en palentología, para “diferenciar” dos especies muy parecidas, o en anatomía animal, clasificando individuos en base a sus diferencias, como lo mencionado en el artículo con tener o no tener… pero básicamente es analizar diferencias, ¿no?
    Lo de útil lo digo por la rápidez a la hora de catalogar, por ejemplo, las diferencias que existen entre un reptil y un ave: uno tiene plumas, y otros tienen escamas, unos ponen huevos y otros además pueden parir a sus crías. Esto permitió utilizar estos rasgos para dar identidad a ciertos individuos en grupos separados. Pero a la vez impidió establecer relaciones más trascendentes como la relación entre aves y dinosaurios.

    Si usamos las diferencias para clasificar nuestro entorno en general, de forma cuantitativa, “si tienen o no tienen”… ¿puede nuestra tendencia a calificar de “bueno lo propio” frente a “malo lo ajeno”, inclinar la balanza del radar desde “similitudes” o “ventajas” a “carencias”…?

  8. estimado Jorge, como hacer para que finalmente dejemos de pararnos en el lugar de las carencias? por que le cuesta tanto al ser humano entender que la diversidad es lo que nos hace SER , que sin el OTRO,gracias a Dios, diferente de mi es cuando en realidad SOY YO, es tan dificil darse cuenta que mas que TENER es SER? comparto totalmente tu concepto del SIN …..sin SER….

  9. Pingback: Somos Primates » Las sociedades SIN (y 2)

  10. Hola Pablo,

    Felicitarte y compartir contigo la alegría de esas 100 entradas, por el esfuerzo y el cariño que habrá detrás de ellas.

    Al Sol, le pasó un día lo que a los del 15M, que en relación con las nubes ya dicen que no nos representan. La Sicología, la Sanidad de lo enfermo, que solo mira para lo SIN, para lo enfermo, es la psicología y la sanidad de una mente que solo conoce un 12 % del cerebro y que solo genera nubes que obstaculizan y no dejan ver y hablar de lo sano.

    Cada vez que imagino la cara de mi padre para traerme al mundo llenándose de tensión al máximo y con mi madre abriéndose a esa tensión, veo que todo lo que puede nacer de dos gemidos, un pelín tensos, solo podrá ser una sociedad teniendo que empezar a barrer desde ahí. Desde la tensión, desde lo SIN CONCIENCIA.

    Porque si tu y yo respiramos, no clavicularmente, sino un poco más ampliamente de lo que lo hacemos, esa inspiración, ya nos conectará con una conciencia inevitablemente integradora de lo de fuera. Aunque todavía, esa mente miedosa no se dé cuenta, porque lo suyo, es llenarse de tensión con lo de fuera, para poder luego poner ojos orientales en el dormitorio.

    Como tú eres primatólogo y a mí me gusta como sabes, empezar a vivir desde abajo, desde donde empieza el fuego y conocer a lo largo del cuerpo, como se actualizarán 4 elementos más, te diré que ya los bónobos, trabajan inteligentemente por dejar atrás a los chimpancés en cuanto a inteligencia. Y en cuanto pase por los alrededores un bonobo o bonoba, que estuviese por la labor, se sacarán esa cara de tensión de mi padre y con ello y alegremente, las tensiones del cuerpo. Porque yo lo valgo y porque todo en la creación, camina hacia esa inteligente amplitud de conciencia. Que tras dejar atrás la cara de tensión, ya invitará en el ser humano a exigir, lo que ya hacen las universitarias nuevas, de la carrera de sicología ¿ Oye, me lo haces despacito ?

    Las nuevas generaciones, ya es una riada imparable, que irán desde el león, al chimpancé, al bonobo y al quiéreme lento. Y que ya reclamarán inteligentemente en la facultad de sicología, que además de la titulación de (1) psicoterapeuta y de psicólogo de los SIN y de lo enfermo (2), hubiera una titulación nueva, sorprendente, de psicológos de la prevención (3), o sea, que no se hicieran funcionarios de lo enfermo. Sino que ya visualizasen en su vida, como los bónobos , una sociedad primero teniendo la responsabilidad – porque se les habría educado para ello desde el SIN MIEDO – a ser una sociedad, fundamentalmente SANA. ¡ Vaya órdago!

    Desde que los equipos multidisciplinares obligaron a la Psicología a lidiar e informar todo el día clínicamente sobre lo enfermo, las alas de la Sicología se partieron en dos. Y me consta que esa frustración, ya es latente entre los propios profesionales, que para hablar de lo nuevo, en cada línea que escriben sobre ello, tiene que haber 20 paréntesis en los que veinte colegas certifiquen lo nuevo, oliendo marcadamente a naftalina.

    ¿ Tú crees que algún animal tiene la capacidad de darse cuenta de que desde el mismo momento que empieza una respiración haciéndose consciente, la imaginación no podrá funcionar ni ponerse en marcha ? No, y por ello, habrá que despreocuparse de los SIN, para seguir buscando el por qué somos seres humanos, que no deberíamos quedarnos en ser simples animales 2 con faldas y pantalones 20 siglos más

    Esa apertura de lo que hay en la cabeza y en la garganta y yendo con la respiración hacia los pulmones, estará diciéndole al mundo, suelta la imaginación, porque hasta ahora, solo vivías de aquello que venía desde abajo, desde el otro conducto, el que conectaba la cabeza y el cuello con la tripa. Y que te llevará una y otra vez hacia lo que no funciona, hacia lo que estaba retenido abajo, a lo que solo es ruido, parloteo mental, vida aun SIN racionalizar proyectándose sobre el cerebro y buscando que le demos cauces de salida. Actualización de una conciencia completa en definitiva. La vida en realidad es UNA SOLA y ya está puesta completa, cuando yo dejo de vivir en un limbo mental, en los espacios SIN…….

    Oye, me alegraría que cuando llegases a los 200 artículos y aunque seas un primátologo, hablaras de esa Conciencia que ya tenemos y que como el sol, solo ilumina SIN, TODO EL DÍA. Y que no habrá que buscar en oriente, para que NO nos den una conciencia oriental y parecida a los ojos de mi padre.

    Para que al ir familiarizandonos todos con ella, porque ya se hablase desde todas las latitudes profesionales, pudiera evitarme yo, psicólogo clínico, innovaciones conceptuales y que los clientes no me pagasen la consulta. Al no poder presentarle esas cosas raras de un occidental, que se atreve a hablar de la Conciencia, que aunque sea mi herramienta/bisturí permanente de trabajo y con la que tendré la capacidad de objetivar toda la mente – siempre yendo y viniendo a mi cabeza – me sacaría de mi 12 % de lo conocido y me metería en vértigos, que mis colegas multidisciplinares, usarían de inmediato para ponerme la cara colorada. ¡Pues a quien se le ocurre decir que la Conciencia, nos da sentido a todos los profesionales que vivimos del SIN !

    Me da que eso situaría a la psicología, como nuestra monarquía, una corona que querremos que viva paradójicamente sin cuerpo y con una, basta de invenciones. Para una ciudadanía no muy dada a las exploraciones. Obviamente, no a las ginecológicas, sino de su extremo opuesto. Escasamente rentables y que le dejan a uno, con el culo al aire, o sea, sanamente y valientemente SIN.

    Lo dicho, para tí y todos tus colegas profesionales, mi brindis con una SIN, para que no obstaculice mi/nuestra CON……..

  11. Pingback: Las sociedades SIN

  12. “Se dice que de un tercio a la mitad de la humanidad se acuesta todos los días con hambre. En la antigua Edad de Piedra la proporción debe de haber sido mucho menor. Ésta, en la que vivimos, es la era de un hambre sin precedentes. Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución.Invertid otra fórmula venerable: el hambre aumenta relativa y absolutamente con la evolución de la cultura”.Sahlins, antropólogo (Economía de la edad de piedra)
    http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2011/05/la-escasez-occidental-y-la-abundancia.html

  13. Pingback: Somos Primates » Liderazgo natural (y 2)

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