Antropología del clásico Barcelona-Madrid

Las raíces tribales del Clásico

Por ejemplo, en lo que al surgimiento del deporte en sí se refiere, hay que remontarse a la caza y la guerra que practicábamos hace miles de años para explicarlo. En los que implican persecuciones y velocidad en carrera, como es el caso del fútbol o el baloncesto, encontramos huellas de nuestro pasado como miembros de bandas dedicadas a la caza y la recolección. Mediante la práctica de los deportes ponemos a punto estas y otras habilidades necesarias. 

Hasta hace bien poco, el éxito a la hora de obtener carne o defenderse de los vecinos era fundamental para la supervivencia del colectivo. Perseguir enemigos, lanzar objetos a gran distancia o tener puntería eran habilidades necesarias para el éxito. Por eso los mejores cazadores y guerreros, es decir, los Messi o Ronaldo de aquella época, gozaban de gran prestigio entre la comunidad. 

Varios estudios antropológicos entre los hazda de Tanzania y los ache de Paraguay sostienen estos argumentos. Los hombres de estas sociedades prefieren cazar con los que son más hábiles porque tienen más probabilidades de conseguir carne. Es decir, los hazda y los ache también eligen a los Ronaldo de la tribu.

Estos “primeros deportistas” eran admirados porque contar con ellos suponía una ventaja frente a otros grupos. Ésta es la hipótesis que manejan los científicos sobre el origen de nuestra fascinación por deportistas de élite como Leo Messi o Cristiano Ronaldo. De vivir aún en el Paleolítico, no hay duda de que a todos nos gustaría tenerlos en nuestra tribu y los “ficharíamos”. 

Pero este tipo de espectáculos deportivos también son rituales políticos. La tensión y los conflictos “inter-tribales” se trasladan al campo. La oposición es visible en todos los escenarios del estadio: vestuarios, banquillos, gradas, etc. Los insultos que se lanzan contra jugadores, árbitros e hinchas rivales son algunas de sus manifestaciones más comunes. Pero de manera simultánea, cuando unos equipos compiten contra otros se está favoreciendo el acercamiento y se proporciona un contexto ritual en el que dirimir las diferencias sin llegar a las armas. Por lo tanto, otra función importante de los deportes de competición es la canalización de la violencia.

A través de los deportes de competición se representa el enfrentamiento y se examina al enemigo, como ya ocurría en la antigua Grecia. En los primeros Juegos Olímpicos solían competir ciudades rivales que estaban en guerra y que para favorecer su celebración pactaban treguas. Por lo tanto, se trata de una manera de ritualizar el conflicto pero también una gran oportunidad para evaluar a los contrarios. Se cree que esta es la razón por la que de manera inconsciente los hombres dedicamos más tiempo a observar cómo otros hacen deporte. En conclusión, esa fuerza invisible que nos impulsa a los machos a tirarnos en el sofá con cervezas no es sólo pereza, sino que también está relacionado con la necesidad de conocer las fortalezas y debilidades de otros machos, tanto de posibles aliados como de enemigos.

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