Los chimpancés también confían más en sus amigos

160493_635x420.jpg

 

Charles Darwin solía decir que el valor de un hombre se mide por la calidad de sus relaciones y amistades. Al ilustre biólogo inglés no le faltaba ni un ápice de razón. La ciencia ha demostrado que las redes sociales que los primates poseemos son claves en aspectos tan relevantes para nuestra supervivencia como son el estatus, el trabajo o la salud. Además, también sabemos que los amigos y familiares hacen que segreguemos oxitocina (una hormona asociada la la felicidad y el amor que favorece el apego entre personas). Lo interesante, es que estas amistades y sus beneficios asociados también están presentes en el Reino Animal.

La amistad es un fenómeno social mediante el cual dos individuos mantienen unos lazos, es decir, una alianza con preferencia por unos sujetos frente a otros que no lo son. En la conducta, estas relaciones se detectan por medio de la afinidad y la conexión. También se demuestran en comportamientos como el acicalado, las caricias, el juego y un largo etcétera más.

Pero para que todo esto sea posible, previamente, las personas o primates debemos cuidar las relaciones mediante el cuidado mutuo, la ayuda y la reciprocidad. Todo ello con el objetivo de generar la confianza que toda amistad de calidad necesita para desarrollarse con éxito. La base para que todo funcione es la percepción de que con el tiempo nuestra relación no cambiará.

En el área de Instituo Max Planck dedicada a la antropología evolutiva, el investigador Jan Engelmann puso a pruebas a varios chimpancés en Kenia para saber si ellos también toman decisiones basadas en la confianza. En un estudio publicado en la revista Current Biology demuestra hasta qué punto los miembros de esta especie son capaces de dar comida a los compañeros, dependiendo de la intensidad del lazo que les une.

Primero determinaron el grado de afinidad que ya existía entre ellos. Esto se hace midiendo el tiempo que usan para acicalarse los unos a los otros. Es similar a nuestras caricias o largas charlas con aquellos que nos importan. Si un desconocido midiera desde fuera estos comportamientos, podría adivinar quiénes son nuestros amigos. Pues entre primates sucede exactamente igual.

Después, Engelmann puso a prueba a un grupo de chimpancés de ambos sexos por parejas. Cada uno de estos grandes simios tenía dos cuerdas y sólo podía escoger tirar de una de ellas en cada turno. En la cuerda denominada de la “desconfianza”, cuando el chimpancé tiraba de ella, un premio de baja calidad era entregado al compañero que estaba enfrente. Si tiraba de la “cuerda de la confianza”, entonces la cantidad y calidad de los alimentos era mucho mayor. Lo interesante es que luego le tocaba al otro, con lo que podía devolverle con la misma moneda, o no. Todos participaron varias rondas en el “juego de la confianza”.

¿Qué pensáis que ocurrió entonces? Pues algo muy humano. Los chimpancés comenzaban premiando a sus colegas más próximos con la cuerda de la confianza porque probablemente estaban seguros de que ellos también accionarían la cuerda buena. Y tal cual sucedió. Los amigos se daban los mejores premios los unos a los otros. Un intercambio de favores en toda regla.

Este estudio demuestra que las amistades animales, tienen en común con las humanas el hecho de que tendemos a confiar más en los amigos en situaciones de peligro o costosas. Al final va a ser verdad ese famoso proverbio africano que dice: “las huellas de los que caminan juntos nunca se borran”.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s