El significado de los abrazos

 

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A pesar del poderoso lenguaje con el que contamos los humanos, el contacto físico no ha perdido un ápice de importancia en los últimos millones de años de evolución. En 1959, meses después de la entrada de los castristas en La Habana, el mandatario cubano Fidel Castro viajó a Moscú con la intención de rmar un pacto con la Unión Soviética, una alianza cuyas consecuencias son bien conocidas por todos. Para retratar aquel mo- mento, Castro y Nikita Kruschev se abrazaron alegremente en señal de la amistad entre ambas naciones. Aquel abrazo histórico fue denominado por los periodistas «el abrazo del oso». El abrazo es un símbolo de unión tanto para primates humanos como no humanos. En los mítines políticos, los candidatos y militantes del mismo partido se abrazan. Los integrantes de un equipo de fútbol se dan palmadas de ánimo y chocan sus manos antes del inicio del partido. De esta forma, unos y otros se recuerdan que forman parte del mismo equipo y comparten un objetivo.

Los abrazos son un símbolo poderoso para todos los primates. En los momentos previos a una actividad que implica la cooperación de dos o más partes, como por ejemplo un ataque, algunas especies de primates se re- cuerdan mediante abrazos los vínculos que les unen. Las primeras prácticas que realicé en mi vida fueron con papiones de Guinea.

Mi trabajo consistió en identificar a los diferentes integrantes del grupo y determinar su jerarquía. Los papiones son unos animales muy agresivos, y yo, ignorante del peligro que corría, decidí entrar en la instalación por mi cuenta y riesgo. Estaba interesado en conocer cómo se agrupaban detrás de una colina de grandes dimensiones que contiene la instalación. Al principio no parecían amenazados con mi presencia, pero a medida que avanzaba varios machos se aproximaron unos a otros. En cuanto vi que se abrazaban com- prendí que algo se estaba cociendo. De repente comenzaron a correr en mi dirección y sentí una inyección de adrenalina que me hizo salir disparado en dirección a la salida. Por suerte, no estaba lejos de la puerta y pude cerrarla tras de mí. Desde entonces no he vuelto a meterme donde no me llaman y he comprendido la importancia de los abrazos para los primates a la hora de recordarse objetivos comunes y alianzas.

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