¿Hasta qué punto el cerebro es plástico?

Pregunta de un lector:

¿Hasta qué punto el cerebro es plástico? Creo profundamente en la plasticidad cerebral, y la pongo al límite, pero no acabo de conseguir los resultados deseados. Mi autoconocimiento, con toda la modestia, es casi insuperable; ahora tengo 32 y estoy orgullosísima de mi crecimiento personal. No obstante, tengo un nerviosismo latente no atribuible a ninguna enfermedad, especialmente cuando hablo en público o cuando me siento escuchada. También me cuesta mucho mantener mi mente a raya; probablemente esto se originase en mi infancia, con un padre que no escuchaba y una madre demasiado ocupada y para la que yo era demasiado complicada de gestionar. He practicado risoterapia, yoga, reiki, meditación, y todo esto me funciona maravillosamente bien, pero mi nerviosismo sigue allí. Mi pregunta es: ¿qué más puedo hacer para moldear y cambiar esta parte de mi cerebro? ¿Qué técnicas puedo probar? ¿Qué rutinas o comportamiento debo cambiar para conseguir más resultados?

Responde: Pablo Herreros

 

La plasticidad neuronal es el cambio en la estructura, función y organización de las neuronas que se produce en respuesta a nuevas experiencias. Se trata de la capacidad del cerebro de ir modificándose a lo largo de la vida. En concreto, lo que se produce es un reforzamiento y debilitamiento de las conexiones nerviosas ya existentes o la creación de nuevas.

Hay varios mecanismos a través de los cuales la plasticidad neuronal puede ocurrir, siendo el brote o generación de los axones el más común de ellos. El axón es la parte fibrosa de las células nerviosas que conduce impulsos nerviosos a través del cuerpo. Cuando suceden estos brotes, a los axones les crecen nuevos filamentos o terminaciones que conectan con otras vías del sistema nervioso. Este mecanismo sirve tanto para crear nuevas como para reparar las existentes. Además de los factores genéticos, el entorno en el que una persona vive y las acciones e interacciones en las que se ve envuelto a lo largo de su vida juegan un papel fundamental en la plasticidad cerebral.

En un experimento llevado a cabo por Sarah Blakemore, con taxistas de la ciudad de Londres, se pudo comprobar que éstos tenían un hipocampo, que es la estructura en las que reside la memoria, más desarrollada y de un mayor tamaño que el resto de nosotros. Esto es debido a que en esta profesión es fundamental la memorización y la posesión de un mapa mental que permita orientarse en una ciudad de tales dimensiones, lo que demuestra que el cerebro, en cierto sentido, se adapta a las necesidades y se moldea en interacción con los cambios y necesidades de nuestro entorno. Otro de los descubrimientos más asombrosos es que se puede aprender durante toda la vida, gracias a la neurogénesis, descubierta por Joseph Altman.

Respecto a qué ejercicios pueden favorecerla, dependerá de qué área queremos desarrollar más. En cualquier caso, no debemos pensar en el cerebro como un agente externo que funciona de manera independiente. Las conexiones las vamos generando nosotros a través de pensamientos, ideas y maneras de procesar la información o afrontar una situación concreta. Por esta razón es tan importante el modo en que nos tratamos a nosotros mismos y cómo definimos lo que sucede a nuestro alrededor.

2 pensamientos en “¿Hasta qué punto el cerebro es plástico?

  1. Ante un nerviosismo de fondo constante puede que haya una respuesta de alerta que no se desactiva. Puede trabajarse con Domatic experiencing.

    Apasionada de la neuroplasticidad

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