Estrategias para despidos injustos

“Tengo 31 años, soy arquitecto técnico e ingeniera de edificación. Mi problema comienzó escencialmente cuando me despidieron del trabajo por ser demasiado legalista. Tuve que informar algo y lo hice conforme a los criterios establecidos, aún a sabiendas que eso me produciría problemas en el trabajo, pero el cumplimiento de la ley y mi integridad como técnico estaban por encima. Han pasado dos años y con la fuerte crisis que azota mi sector sigo sin encontrar trabajo y me duele saber que haciendo lo correcto, me ha llevado a una mala situación; y que, por el contrario, aquellos que pasaron por el aro, aunque en unas condiciones laborales difíciles, siguen manteniendo su puesto y categoría. Este panorama me ha deprimido muchísimo. Me siento insegura y me da miedo hablar con la gente de mi entorno laboral, me da miedo admitir que la seguridad que había en mí se ha ido, porque el resultado de hacer las cosas correctamente no ha sido el que fervientemente defendía. Creo que sobretodo me pesa admitir la derrota, porque es así como me siento, derrotada. Intento ser positiva, pero la verdad es que todo me sale mal y todo lo que me propongo se me complica. No sé cómo salir de esta y volver a confiar otra vez.”

 

Responde: Pablo Herreros Ubalde

 

Es normal sentirse desilusionado cuando uno ha luchado por algo que cree firmemente y, en el proceso de defensa de lo que uno siento como lo justo, acaba por salir el peor parado, en términos económicos y laborales, pero no en morales. Y es que es aquí donde puede estar la confusión.

Desde el punto de vista evolutivo, los instintos morales, nos han ayudado mucho a adaptarnos a la vida en grupo, ya que impiden que nos aprovechemos los unos de los otros. Sin esta capacidad hubiera sido imposible alcanzar los más altos niveles de cooperación y vida en sociedad, que caracterizan a nuestra especie, como muestran los estudios realizados por el departamento de psicología comparada del Instituto Max Planck, como son Felix Warneken y Michael Tomasello.

Lo que tú has mostrado con tu actitud, es una ventaja adaptativa favorecida por selección natural durante millones de años. El problema es que junto a una mayoría que actúa con juego limpio, ha sobrevivido una minoría que se aprovecha de esta tendencia del resto. Para superar la sensación de derrota, algunas estrategias interesantes provienen de la terapia de la esperanza y la psicología positiva. El psicólogo positivo Allan Carr, recomienda algunas estrategias para aumentar la esperanza y el optimismo: 1)Al pensar en experiencias pasadas, centrarse en los aspectos positivos, como por ejemplo en tu caso, la defensa de los valores. 2)Marginar las áreas en las que tenemos pocas aptitudes definiéndolas como excepciones y magnificar aquellas en las que somos muy buenos. 3)Identificar las creencias pesimistas y distanciarse de ellas después de cuestionarlas. 4)Para generar esperanza, formular unos objetivos claros y alcanzables. 5)Desarrollar incentivos que nos ayuden a valorar el futuro más que el presente. Practicar todo lo anterior provoca un cambio positivo en nuestro estado de ánimo.

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