Tribus del mundo que amamantan bebés animales como a sus propios hijos

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En la India, en una zona remota de la región en Rajasthan, las mujeres no solo amamantan a sus hijos, sino también a bebés de ciervo y otros animales huérfanos.

Puede ser chocante para los occidentales urbanos, pero entre la tribu ‘Bishnoi’, los animales son parte de la familia. Las madres amamantan a huérfanos y heridos de varias especies. No conciben que sea de otra manera.

La comunidad Bishnoi, sigue la filosofía del gurú hindú Sri Jambeshwar Bhagwan desde el s. XV. Se guían por unas normas, siendo una de las más importantes la protección y el amor hacia los animales y la naturaleza. Cuidan la flora, la fauna y protegen a los animales del calor del verano o de cazadores furtivos.

 

Sin embargo, el ciervo es un animal sagrado para los Bishnoi y recibe una atención especial. Ram Jeevan, miembro de la comunidad contó a un periódico británico: “Hemos seguido esta forma de vida durante más de 550 años con mucho amor y afecto. Somos muy protectores con nuestros animales, especialmente con los bebés. Alimentarlos es lo que necesitan. Estamos muy orgullosos de lo que hacemos”.

Lo interesante es que hay otras religiones y tribus en el mundo que también tienen esta gran empatía y respeto hacia los animales. Uno de los casos más conmovedores de animismo contemporáneo es el que practica el pueblo nayaka, el cual vive en las montañas de Nigril, al sur de la India. Viven en el bosque y se alimentan principalmente de miel. Su actitud se basa en compartir con su entorno. Para ellos, plantas y animales son personas al cien por cien. Elefantes, árboles, montañas y piedras poseen alma. Cuando acuden a ellos, se trata de una transacción y no una caza o tala indiscriminada. Según Aaron Gross, los nayaka ” entran al bosque como si fuera su madre o padre porque les provee de alimento, como ellos hacen con sus hijos “. En general, el pueblo nayaka se considera a sí mismo como ” niños de la selva ” que están bajo la protección su madre o padre.

Según el antropólogo Jhon Grim, los Yup´ik, inuits de Alaska, también ven a los animales como personas no humanas y la interacción entre ambos se basa en la reciprocidad y la fuerte convicción de que somos muy parecidos. Los animales con los que comparten hábitat, como renos, focas y ballenas poseen alma inmortal como cualquiera de ellos. Son vistos como seres que controlan su propio destino.

Por esta razón, según sus creencias, solo se dejan cazar por aquellos que tienen respeto por ellos y sus derechos. Por ejemplo, se han documentado casos en los que mientras cazaban ballenas, al mismo tiempo las daban de beber o acariciaban. Tras su muerte, se entonaban canciones y se llevan a cabo rituales de agradecimiento.

También en el amazonas hay ejemplos de una gran sensibilidad en el presente. Las tribus awá o waja, cazan monos y otros mamíferos en la selva para alimentarse. Pero también poseen reglas inquebrantables que regulan esta actividad. Por ejemplo, si matan a una madre con su cría deben adoptar al huérfano de por vida. Éste se convierte automáticamente en habitante de la aldea, como un miembro más.

El grado de compromiso con estos animales huérfanos no es simbólico. Las mujeres lactantes los tratan como a sus propios bebés. Los awá consideran a los monos y otros animales criados en la aldea como seres totalmente diferentes a los que habitan en la selva. Los tratan como si fueran de su familia y los aman. Quizás sea una manera de hace cumplir una de sus creencias más arraigadas: ” todo lo que se toma de la selva ha de ser devuelto “.

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